Ciencia, Tecnología e Innovación de Castilla y León
La Comunidad generó en 2025 una producción industrial cercana a los 40.000 millones de euros, lo que representa alrededor del 7 % de toda la producción industrial española. Los datos de la Encuesta Industrial de Productos confirman que Castilla y León cuenta con una de las bases industriales más sólidas de España. Su combinación de especialización manufacturera, liderazgo en sectores estratégicos y capacidad de adaptación a los cambios tecnológicos constituye una ventaja competitiva de gran valor.
La industria constituye uno de los principales motores económicos de Castilla y León y uno de los rasgos que mejor definen su estructura productiva.
La Encuesta Industrial de Productos del Instituto Nacional de Estadística (INE) permite conocer no solo cuánto produce la industria española, sino también qué productos se fabrican, en qué sectores se concentran las actividades y cuáles son las especializaciones productivas de cada territorio.
Los últimos datos muestran que la Comunidad generó en 2025 una producción industrial cercana a los 40.000 millones de euros, lo que representa alrededor del 7 % de toda la producción industrial española.
Estos datos reflejan una realidad que, a menudo, pasa desapercibida: Castilla y León es una de las regiones industriales más importantes de España. Su aportación a la producción industrial nacional es superior a la que le correspondería por su peso demográfico (4,85%) o en PIB (4,6%) y pone de manifiesto la relevancia de un tejido productivo moderno, competitivo y diversificado.
Una característica especialmente significativa es el peso de la industria manufacturera, es decir, el conjunto de actividades que transforman materias primas, componentes o productos semielaborados en bienes con mayor valor añadido. Esta capacidad de transformación es una de las principales fuentes de productividad, innovación y empleo cualificado en las economías avanzadas.
En Castilla y León, buena parte de esa riqueza industrial procede de actividades manufactureras muy diversas: desde la elaboración de alimentos y bebidas hasta la fabricación de vehículos, componentes metálicos, materiales plásticos, productos químicos, papel o equipamiento eléctrico, configurando una estructura productiva sólida y relativamente equilibrada.
Más allá de su peso global, los datos muestran que Castilla y León ocupa posiciones de liderazgo nacional en varias actividades industriales estratégicas. Una forma de medir esta fortaleza es analizar la participación de la Comunidad en la producción española de cada sector. Los resultados evidencian una especialización particularmente elevada en varias ramas manufactureras.
La fabricación de vehículos de motor es probablemente el ejemplo más conocido. Castilla y León concentra cerca del 11,3 % de toda la producción nacional del sector, proporción claramente superior a su peso económico relativo y que la sitúa entre los principales polos de automoción del país.
Junto a ella destaca la industria alimentaria, responsable de más del 10 % de la producción española del sector. El potente sistema agroalimentario regional, apoyado en una amplia base agrícola y ganadera, convierte a Castilla y León en uno de los grandes territorios productores de alimentos de España.
También sobresalen actividades como:
Esta combinación de sectores tradicionales altamente competitivos y actividades intensivas en tecnología pone de manifiesto una especialización productiva diversificada, capaz de generar valor añadido en ámbitos muy distintos. Siete sectores concentran el 70% de la producción industrial (alimentación, vehículos de motor, productos metálicos, caucho y plástico, y Energía).
La evolución de los datos en 2025 refleja la capacidad de adaptación de la industria regional a un contexto económico complejo, marcado por la incertidumbre internacional, la transformación energética y los cambios tecnológicos. No obstante, conviene recordar que las variaciones registradas en un único ejercicio no constituyen por sí mismas una tendencia consolidada. Sin embargo, sí permiten identificar señales relevantes sobre la evolución de los distintos sectores.
Entre las actividades que muestran un comportamiento positivo destacan alimentación (incremento del 5% en el último año y una tendencia creciente desde 2021), Industria química (incremento del 12% en 2025, también confirmando una tendencia al alza desde 2021) y Productos metálicos (incremento del 3% que consolida la tendencia al alza).
Por su parte, la automoción mantiene una posición estratégica para Castilla y León. Aunque el sector afronta importantes desafíos asociados a la electrificación, la digitalización de los vehículos y los cambios en las cadenas globales de suministro, continúa siendo uno de los principales motores industriales de la Comunidad, a pesar de un ligero retroceso en la última anualidad.
Los sectores farmacéutico y de material eléctrico experimentan en la última encuesta descensos que constituyen correcciones tras incrementos excepcionales en la anualidad anterior. Ambos mantienen tendencias al alza en el periodo 2021-2025.
La coexistencia de sectores maduros consolidados con actividades emergentes vinculadas a la salud, la energía o las nuevas tecnologías constituye uno de los principales factores de fortaleza de la industria de la Comunidad.
Castilla y León parte de una posición favorable para aprovechar las grandes transformaciones que están redefiniendo la industria europea. La electrificación del automóvil abre nuevas posibilidades para reforzar las cadenas de valor asociadas a la movilidad sostenible, a los componentes avanzados y a los sistemas de almacenamiento de energía.
La agroindustria regional dispone igualmente de una excelente base para avanzar hacia modelos de bioeconomía capaces de generar nuevos productos, materiales y procesos a partir de recursos biológicos y subproductos agrícolas.
La creciente relevancia de los productos farmacéuticos y de la salud ofrece oportunidades para consolidar actividades intensivas en conocimiento y tecnología. Del mismo modo, los materiales avanzados, la economía circular y la digitalización industrial representan ámbitos con gran potencial de crecimiento.
A ello se suma el papel de Castilla y León como territorio clave para el desarrollo de las energías renovables, la descarbonización industrial y las tecnologías asociadas a la transición energética.
Los datos de la Encuesta Industrial de Productos confirman que Castilla y León cuenta con una de las bases industriales más sólidas de España. Su combinación de especialización manufacturera, liderazgo en sectores estratégicos y capacidad de adaptación a los cambios tecnológicos constituye una ventaja competitiva de gran valor.